Obesidad infantil

Publicado en July 31, 2012 categorizado como: Noticias de salud, ¿Sabías que? y etiquetado como : , , , , ,

Obesidad Infantil

La obesidad se ha incrementado de forma alarmante en los países desarrollados y en desarrollo,

constituye el principal problema de malnutrición del adulto y es una enfermedad que se ha visto aumentada notoriamente en la población infantil.

La obesidad es una enfermedad caracterizada por un acumulo de grasa neutra en el tejido adiposo superior al 20% del peso corporal de una persona en dependencia de la edad, la talla y el sexo debido a un balance energético positivo mantenido durante un tiempo prolongado.

 

En la definición de obesidad para niños no existe un consenso amplio como en los adultos. Valorar la obesidad pediátrica no es tan obvio como parece, pero existe una aprobación en donde se recomienda que debe de usarse el IMC (índice de masa corporal) para la práctica clínica y epidemiológica.

 

El IMC es una fórmula que calcula la grasa corporal a través del peso y de la altura. Para la mayoría de las personas, el IMC ofrece un cálculo razonable de la grasa corporal. El exceso de grasa corporal suele estar relacionado con enfermedades graves. La grasa corporal de los niños cambia con la edad. Asimismo, los niños y las niñas tienen una cantidad diferente de grasa corporal al crecer. Por ello, el IMC para niños, también conocido como IMC por edad, incluye el sexo y la edad. Su principal punto débil es que no tiene en consideración factores individuales como la masa ósea o la muscular.

 

El IMC de los niños se calcula de la misma manera que en los adultos, aplicando una sencilla fórmula en la que se divide el peso de un niño en Kg por su altura al cuadrado, en metros.

La OMS ofrece en su página web tablas con el IMC para niños de hasta 5 años. www.who.int/entity/childgrowth/standards/imc_para…/index.html

 

Una vez que se tiene el IMC del niño se debe seleccionar la tabla que corresponda según el sexo.

Grados de obesidad

La tendencia familiar hacia la obesidad es clara. La probabilidad de que un niño obeso lo siga siendo en edad adulta es del 50%, y si es adolescente aumenta hasta un 70%.

 

RIESGOS ASOCIADOS CON LA OBESIDAD INFANTIL.

 

Es una enfermedad con múltiples enfermedades asociadas, una de ellas es la diabetes tipo 2 que habitualmente se consideró un padecimiento en poblaciones adultas, sin embargo, la incidencia en niños y adolescentes se ha incrementado.

Existe prevalencia elevada de intolerancia a la glucosa oral en niños y adolescentes obesos, 25 y 21% respectivamente, en edad de 4 a 18 años.

Una característica clínica de la intolerancia a la glucosa es la acantosis nigricans que es una hiperpigmentación en ciertas partes del cuerpo (cuello, axilas e ingles).

 

Los riesgos de padecer diabetes tipo2 en la infancia son: obesidad, historia familiar de diabetes tipo 2, pertenencia a grupo étnico minoritario, pubertad (edad promedio de diagnóstico, 13.5 años aproximadamente), sexo femenino y características del síndrome metabólico.

 

Por otro lado, la obesidad infantil es un factor de riesgo para padecer hipertensión arterial.

Los niños con obesidad tienen 3 veces mayor riesgo de padecer hipertensión que los niños sin sobrepeso. Asimismo, factores genéticos, exceso de azúcares y estrés están asociados con el desarrollo de hipertensión infantil.

 

Los niños con obesidad, diabetes e hipertensión, entran en un círculo de enfermedad perpetua y aseguran el origen de eventos cardiovasculares, ya que el deterioro del perfil de lípidos es claro. Niños y adolescentes de 4 a 20 años de edad con obesidad, hipertensión o diabetes, tienen niveles significativamente elevados de colesterol total y LDL. Asimismo, niños con antecedentes familiares de eventos cardiovasculares presentan mayor concentración de lipoproteína (a) y en conjunto con el IMC pueden ser predictores para un evento cardiovascular.

 

TRATAMIENTO

 

No sólo consiste en la participación del niño u adolescente en diversos programas, sino que los familiares a cargo del menor deben de estar involucrados. El apoyo familiar es una pieza importante para que los programas encaminados a una pérdida de peso sean efectivos.

 

La terapia familiar coadyuva a un mantenimiento o reducción de peso en comparación con aquellos que no recibían la terapia. Si al menos un familiar acompaña al niño u adolescente durante su tratamiento, las posibilidades de éxito aumentan.

 

  • Disminución de la ingestión calórica: En niños con sobrepeso u obesidad una reducción mínima en la ingestión de energía es recomendable y sólo en aquellos mayores de 6 años. Esto puede ser mediante la disminución de alimentos con gran contenido de azúcar y grasa, bebidas azucaradas o refrescos, así como limitar el tamaño de ración de estos cuando se consuman. La llamada “comida rápida”, las botanas y demás alimentos preparados contienen una densidad calórica elevada. Los hábitos familiares del consumo de frutas y verduras sobre los azúcares y grasas, ayudarán a un fácil apego del niño al plan de alimentación y previene un consumo excesivo de calorías.

 

  • Actividad física: El ejercicio físico por si sólo no tiene suficiente efecto en el manejo de la obesidad infantil, pero si es combinado con planes de alimentación saludables las posibilidades de éxito a largo plazo se ven incrementadas.

 

Actividades físicas

Las dificultades asociadas al abandono del programa de ejercicio físico por parte de los niños con obesidad son muy similares a las de los adultos, sin embargo, estas conductas deben evitarse. Incluir a los niños en equipos deportivos, incrementa su actividad física, pero si un miembro de la familia realiza cualquier tipo de ejercicio físico con el niño fuera de la acostumbrada rutina, esto mantendrá una actividad elevada en el niño lo cual favorecerá la reducción de peso o la no-ganancia del mismo.

 

La vida moderna ofrece el apego de actividades con limitado esfuerzo físico. En los niños ciertos hábitos sedentarios son muy comunes, por ejemplo, los juegos de vídeo, la computadora, y la televisión. Largos periodos son destinados a estos hábitos y se han asociado con el incremento del consumo de alimentos ricos en grasa y azúcares. La reducción de estos tiempos de inactividad y el aumento del movimiento tendrán un efecto positivo en el control de peso y por lo tanto en la salud física y mental del niño.

 

FUENTE:

  • Dietz W. La Epidemia de obesidad en niños. British Medical. Journal [ en lìnea] 2001 [ diciembre del 2006]; 322:(313-314).
  • Amigo H. Obesidad en el niño en América Latina: situación, criterios de diagnóstico y desafíos. Cadernos de Saúde Pública en línea] 2003 [ 5 de febrero del 2007];19:(1-13).

Epstein L, Myers M, Raynor HA, Saelens B. Tratamiento de la obesidad pediátrica Pediatrics [ en línea] 1998 [diciembre del 2006]; 101: (554-570)

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